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jueves, 22 de julio de 2010

La locura, el abismo y el lance

No hay locura a la que el hombre no llegue, 
abismo al que no se asome, 
y lance que el diablo no aproveche 
cuando hay mujer hermosa de pormedio.
Arturo Pérez-Reverte


Siempre que me pongo a escribir siento cómo te asomas por encima de mi hombro. Por supuesto que cuando me siento a escribirte, te asomas por encima de ambos hombros. Eres una presencia constante en mi vida; eres a quien me dirijo en mis pensamientos; eres la razón para volver, la locura que me sostiene, el dulce abismo del que no quiero salir, el lance perpetuo que libro con cualquier demonio atrevido.

Eres la locura que me sana a base de maullidos, caricias, miradas, ocurrencias, carcajadas, sueños. Me salvaste del delirio autorreferente y me has ido conduciendo a través de conciertos, promesas, tatuajes, mudanzas, desiertos, retoños, partos, luchas, magnolias y naranjos, trufas, barrancas y cimas, conquistas, libros, gatos, amaneceres. Sin ti mi vida sería tediosa y predecible hasta el asco. Todos los días agradezco al "divino laberinto de los efectos y de las causas" que me hayas encontrado y te hayas atrevido a compartir tu vida conmigo.

Estoy seguro que en vidas pasadas he de haber acumulado bastante buen karma, pues hoy puedo asistir al milagro de tu presencia. El amanecer con tu sonrisa. La magia con que llenas cualquier lugar. El magnetismo innegable que te rodea. Tu belleza, siempre tu belleza. La forma que tienes de ser madre y amiga y esposa. La determinación con que consigues lo que quieres y la vehemencia con que lo deseas. El entusiasmo que contagias en cada uno de tus proyectos. La forma en que me miras sabiendo que soy tuyo.

También me siento afortunado al haberte visto crecer y engrandecerte; salir de cada una de tus crisis; vencer a cada uno de tus enemigos; lograr lo que te propones. Por todo esto estoy seguro que hoy que te planteas nuevos horizontes y nuevos retos, alcanzarás cada una de las alturas conquistarás todas las plazas. Estoy seguro y quiero seguir estando ahí para verte.

Muchas felicidades. Siéntete orgullosa de cuanto eres y de cuanto has logrado. Te amo. Gracias por un cumpleaños más a mi a lado.

lunes, 10 de mayo de 2010

Mientras cante mi amor

"Lo de menos es que jamás me sobres, 
que tu amor me enriquezca, haciéndome más pobre. 
Mientras cante mi amor, intentando atrapar 
las palabras que digan lo demás. "
Silvio Rodriguez

Cada que se presenta un pretexto en forma de fecha para decirte algo, maldigo mi corta elocuencia y mi pobre manejo y conocimeinto de la lengua cervantina. Pero no puedo permitir que termine el día sin haber al menos intentado un texto con las palabras que logro atrapar.

Sabes que te amo siempre, que te respeto cuando eres, que te quiero todas las veces, que te extraño a los tres minutos, que te llamo en mis sueños, que te admiro en cada aventura. Sin embargo, ese amor, ese respeto, ese cariño y esa admiración también tienen un par de nombres propios. Y es que cuando, por sobre todo lo terrible que pueda ser la realidad, tú eres capaz de ser la mejor madre que pueden tener mis hijos, sé que soy más que afortunado.

Porque los esperaste con fervor mientras crecían y se desarrollaban en tu vientre; porque los nutriste con cariño, tiempo, besos, miradas, sueños y canciones; porque velaste sus noches y alimentaste sus cuerpos; porque los nombras y resplandeces; porque los ves y los acaricias; porque los diriges con dulzura y firmeza; porque les regalas tu ejemplo de pasión, rectitud, alegría y dedicación; porque los curas más allá de cualquier medicina; porque los vistes de seguridad, de enterza, de entusiasmo y de orgullo; porque a tu lado son felices y saben que nada les puede pasar; porque eres la madre de dos pares de ojos con nombre, sueños y vida propios.

Felicidades por tu valentía, por tu arrojo, por tus ganas, por tu dedicación, por tu sabiduría, por tu consistencia, por tu entrega, por tus sueños,. por tu compromiso, por tu claridad de principios. Felicidades por tener un hijo que se conoce y sabe lo que quiere, que no teme expresar lo que siente, que te respeta y admira, que te ama y te extraña, que te confía sus secretos, que te busca y te encuentra, que te ama y te nombra. Felicidades por una hija que quiere ser como tú, que te sabe su amiga, que no se deja de nadie, que sabe que el mundo es suyo, que ama lo que tú, que te tiene de ejemplo, que te reta y te adora, que te hace cartitas y te desea lo mejor; que te ama y te busca.

Gracias de nuevo, pues a tu lado las demás parecen aficionadas. Te amo también por eso.

sábado, 1 de mayo de 2010

Pensando en un pueblo junto al lago

Ayer mi hijo mayor, de apenas (¿ya?) 12 años, se fue a más de1,500 km de casa para pasar una semana junto a sus amigos y compañeros de sexto de primaria. Van a pasar siete días en un campamento diseñado para ser excitante e inolvidable. Sé que será una experiencia como pocas, emocionante, divertida y hasta trascendente; que será un parteaguas en su vida y un recuerdo maravilloso por siempre.

Sin embargo hoy, a 24 horas de su partida, quiero hablar de lo que ha significado en casa su viaje y su ausencia. El darme cuenta que, de momento, no tengo compañero para comer habaneros, hablar del Príncipe Mestizo, jugar al Wii o darnos topes.

La jornada es tan extraordinaria e inusual que amaneció nevando en plena primavera, cuando ya hemos tenido días de 36 ºC. Estoy seguro que volverá radiante, crecido, más seguro, más feliz, más independiente, más sereno, más grande.

Aquí nos quedamos los que te queremos, los que te admiramos, los que te extrañamos, los que te esperamos, los que te buscamos, los que te amamos. Te cuento que intentamos salvar una torcaza que estaba congelándose; que tu madre se ha portado muy valiente y a la altura; que tu hermana te extraña y te nombra; que tus abuelos están bien, pensando en ti; que tus abuelitos también han preguntado por cómo estuvo tu viaje; que aún no nacen los gatitos de Camelia; que tus gatas te buscan; que Aquiles se mojó en la nieve y fue feliz; que yo te extraño mucho y me encanta verte crecer, e imaginar el hombre en que te convertirás.

Tengo la certeza de que este vieje es sólo el primero de muchos que habrás de emprender en tu vida. Cada vez más lejos, cada vez más profundos, cada vez más intensos, cada vez más importantes. Que así como hace unos días te ayudé a hacer tu maleta, llegará pronto el día en que tengas siempre a la mano tu equipaje y tus sueños para pisar cualquier camino que te llame. Y quiero que tú tengas también la certeza de que siempre contarás con un sitio donde volver, con un hogar, con un fuego para calentarte y un refugio para descansar tus pies y tu alma. Que tu madre y yo siempre estaremos para ti, sin importar el tiempo, la distancia o la vida que hayas recorrido.

Por lo pronto te esperamos con milanesas empanizadas, muchos abrazos, más besos y alguna sorpresa. Te amo, te extraño y ya te espero.

sábado, 17 de abril de 2010

Pasajeros silenciosos I

Fueron llegando uno a uno (casi todos), en silencio sobre sus patas de terciopelo, a ocupar su lugar en el barco, a reclamar un nombre y una mirada.

Frodo llegó sin pasaporte, cuando una ausencia de maullidos estaba por ser intolerable. Callejero con hogar, superviviente sin pedigree, comensal poco exigente, profesa un cariño salvaje y un aprecio poco ortodoxo. Disfruta el privilegio de la libertad de aquellos que tienen poco que perder. Vagabundo siempre presente, ladronzuelo sin honor, indultado de antemano. Fue el primero de este viaje.

Leda, la novia de Zeus, llegó para imponer sus reglas. Más pelo que maullidos, menos misterio que magia, más matriarca que madre. Nos conquistó con una imagen que fuimos a perseguir; nos obsequió con un sueño que seguimos construyendo. Es dueña de todo sin tener que gritarlo. Sin dudas la más fuerte, siempre una dama.

Azur. Aunque hijo de Leda y Horus no nació de un huevo, sólo portaba su albo exterior. Majestuoso relámpago blanco, quiso conocer otras playas y abandonó el barco en un puerto exótico y desconocido. Nos heredó su recuerdo una esperanza de retorno.

Pandora, de noble estirpe, abordó en el Puerto que fue Lago; destinada a fundar una dinastía septentrional. Exótica por raza y por elección, prefiere la paz de sus aposentos reales al barullo de la corte. Sus ojos revelan los misterios que otra llevara en una caja.

Óscar, destinado al trono, aún cumple su deber de alfa sin fatiga. Quizás prefería pasar más tiempo en el sillón que patrullando su reino, pero alguien tiene que engendrar herederos, ahuyentar enemigos, someter a los siervos, matar dragones (no se ha visto uno desde que llegó) y cortejar a la reina madre. Sin embargo, hace ya un año que se le jubiló quirúrjicamente de sus obligaciones; sabemos que es más feliz ahora.

Marte, más por rojo que por belicoso, este hijo de Leda y sus caprichos, llegó a reclamar atención. Aún sin tambor de hojalata se ha negado a crecer y se asegura que el segundero no avance. De estirpe indefinible, carga con sus conflictos sin resolver en una perpetua adolescencia.

Camelia, sin ser la texana del corrido, es una aguerrida amazona de vestimenta sin igual. Cariñosa y violenta, porta lanza de Atenea y el cinturón de Afrodita. Lo mismo disfruta y exige media hora de caricias que un buen pleito. Buena y frondosa madre cuando le corresponde.

miércoles, 14 de abril de 2010

¡Qué bonita es la naturaleza!

Hace un par de noches, mi hija de nueve años y yo veíamos juntos el capítulo correspondiente de "El encantador de perros". En pantalla, César Millán trataba de moderar el instinto cazador de un pitbull, el cual había matado ya un par de ardillas. Mientras el perro estaba siendo sometido, le acercaban alternadamente un conejito y un cuyo, para que demostrara que era capaz de controlar su instinto y no zamparse de dos mordidas al roedor; al mismo tiempo que los angustiados dueños ponían atención y tomaban nota. En lo más tenso de la demostración, mi hija me comenta sinceramente: "papi, qué bonita es la naturaleza".

Entonces pensé que, dentro de la novateada que nos ha puesto Aquiles, nuestro recién adquirido cachorro, lo mejor sería adoptar esta frase cada vez que la experiencia amenace con ser desagradable. Así, mientras compongo una sonrisa, deberé buscar un cambio de enfoque:

Cuando rescate mis Caterpillar de los colmillos de Aquiles: "¡Qué bonita es la naturaleza, tiene comezón en sus dientitos!"; mientras recojo sus olorosos desechos: "¡Qué bonita es la naturaleza, el sistema digestivo es maravilloso!"; al sacarlo a caminar antes de que amanezca: "¡Qué bonita es la naturaleza, nos brinda la oportunidad de ver salir el sol mientras paseamos!"; cuando Aquiles asalta los areneros de los gatos para conseguirse una botanita: "¡Qué bonita es la naturaleza, especies distintas interactuando bajo el mismo techo!"; mientras nos aventamos un cuerpo a cuerpo para cepillarlo: "¡Qué bonita es la naturaleza, qué bien se unen el pelo de perro y las plantas secas!"; al desembolsar una minifortuna en alimento, carnazas, juguetes, platos, correa, collar, camita, premios, vacunas: "¡Qué bonita es la naturaleza, nos ha premiado con un hermoso cachorro!".

No me malinterpreten. No me estoy quejando. Tenemos un nuevo miembro de la familia que nos ha puesto en activo en sólo seis semanas. "¡Qué bonita es la naturaleza!".